dissabte, 26 d’abril de 2014

No disparen, somos civiles!

Una de las principales actividades de la Asociación Unadikum consiste en dar respuesta al llamamiento de los sindicatos de agricultores de Palestina (UAWC), de ahí el nombre Unadikum (os invocamos), para proteger a los campesinos y las campesinas de los continuos ataques de las Fuerzas de Ocupación Israelís sobretodo en tiempo de cosecha. Finalmente el lunes 21 de abril nos dirigimos a la zona de Khuza'a en la Franja de Gaza, quince brigadistas que llegamos después de esperar hasta 8 y 10 días en el Cairo para poder cruzar la frontera de Rafah la cual había permanecido cerrada durante tres semanas por decisión de las autoridades egipcias.
La brigada salió com suele hacerlo a las seis de la mañana coincidiendo con las horas de menos calor que los campesinos aprovechan para poder hacer mejor su trabajo. El paisaje amable de campos de trigo dorados nos resulta familiar a la mayoría de brigadistas y al principio todo empieza con sonrisas, abrazos entre palestinos y brigadistas conocidos, presentaciones de los nuevos y llega el reparto de chalecos amarillos con los que los internacionales nos podemos distinguir a quilómetros de distancia. Manu, nuestro coordinador, nos dirige hacia la zona donde los campesinos forzosamente tienen que dirigirse pues los cultivos se encuentran cerca de la valla y una vez allí formamos una barrera humana con nuestros cuerpos entre la valla y las mujeres y hombres que trabajan agachados sacando hierbajos. También los chiquillos que no están en edad escolar y que juegan alrededor de sus padres.
Delante de nuestra vista y detrás de la valla se distinguen las torretas del ejército y de momento todo parece tranquilo hasta que Manu nos avisa de que los jeeps ya van llegando por el camino que ladea la franja desde lado israelí. En ese momento, sobretodo los nuevos, sentimos cierto nerviosismo pero nadie dice nada porque sabemos que es lo que puede pasar y todos estamos debidamente informados del protocolo (no correr, no hacer gestos bruscos y en caso de que alguien se sienta muy incómodo socializarlo rápidamente para evitar situaciones de ansiedad descontrolada).
El primer día nos sirvió para darnos cuenta de que todo iba en serio, vi como bajaban cuatro soldados del jeep con mis propios ojos, cogían sus armas y disparaban hacia arriba en modo amenazantemente avisor. En ese momento noté como se me secaba la garganta, era el miedo, un miedo controlado, pero miedo humano al fin y al cabo. Manu les gritó en inglésdon't shoot us, we are international delegation and we have members of a Parlament here.
Ni siquiera sabemos si nos escuchan cuando les pedimos que no disparen pero es lo único que podemos hacer además de brindar nuestros cuerpos para formar esa barrera humana tan simple y tan efectiva a la vez. Esa línea humanista recuerda a las cadenas de gente con las que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca se planta delante de las casas de las familias que van a ser desahuciadas por la policía.

Sigo creyendo en la política para poner fin a los conflictos, especialmente en el caso palestino, pero es imprescindible a la vez recurrir métodos tan inmediatos y sencillos como la protección de civiles por parte de los movimientos internacionales, la protección de esas familias de Gaza que se limitan a recoger su cosecha en sus propios campos evita muertes y heridas físicas y emocionales incurables mientras no llega la solución política a la ocupación.

video que mostra com els soldats israelís tirotejen als nostres peus

Sara Vilà Galán
Diputada Parlament de Catalunya ICV-EUiA
Miembro Brigada Unadikum Abril 2014